En el marco de la iniciativa Ports 4.0 de Puertos del Estado, se impulsa una solución que aborda uno de los grandes retos de la logística marítima: la falta de visibilidad en tiempo real sobre el estado de las mercancías. CLCircular, desarrollado por Arctic Sea, combina sensores IoT reutilizables, analítica avanzada y una plataforma cloud para ofrecer información continua sobre condiciones críticas como temperatura, humedad o localización. Un modelo que no solo mejora la toma de decisiones durante el transporte, sino que también introduce un enfoque más eficiente y sostenible gracias a la reutilización de dispositivos y la optimización de la logística inversa.

¿Podrías describir brevemente el proyecto y su objetivo principal?

CLCircular es una solución de monitorización en tiempo real para mercancías que viajan en contenedores marítimos, especialmente productos perecederos o cargas sensibles. Funciona mediante sensores IoT reutilizables que se colocan junto a la carga y registran información crítica como temperatura, humedad, impactos, apertura de puertas y geolocalización.

La solución partió como un producto mínimo viable en 2021. En ese contexto, el objetivo del proyecto Ports 4.0 ha sido dar un salto tecnológico y operativo: evolucionar la plataforma, desarrollar una nueva generación de sensores y automatizar procesos de logística inversa para que el modelo pueda escalar de forma eficiente, robusta e internacional.

En definitiva, el proyecto ha permitido reforzar una solución testada en el mercado, haciéndola más preparada para crecer y para aportar mayor visibilidad, trazabilidad y control en cadenas logísticas internacionales.

¿Qué problema específico del sector logístico portuario aborda tu proyecto?

El proyecto aborda la falta de visibilidad real sobre lo que ocurre con la mercancía durante el transporte marítimo. En muchas operaciones, la información sobre temperatura, incidencias o condiciones de transporte solo está disponible cuando el contenedor llega a destino. En ese momento, la capacidad de actuación es muy limitada y la información sirve principalmente para analizar responsabilidades o gestionar reclamaciones. Este problema es especialmente relevante en productos perecederos, donde una desviación de temperatura, una apertura no autorizada o un retraso pueden provocar pérdidas importantes.

Aunque existen soluciones de monitorización en tiempo real, históricamente han tenido un coste elevado y no siempre han sido viables para productos de menor margen o para operaciones de gran volumen. CLCircular responde a esa barrera mediante un modelo que combina sensores reutilizables, logística inversa y una plataforma segura para la gestión de datos entre distintos agentes. El objetivo es que la información llegue a tiempo, que las empresas puedan actuar antes de que el daño sea irreversible y que la tecnología sea viable en operaciones reales y escalables.

¿Cómo surgió la idea del proyecto?

La idea surge de la experiencia previa de Arctic Sea en la monitorización de la cadena de frío. Trabajando con exportadores e importadores de productos perecederos, se identificaron tres limitaciones claras en el mercado. En primer lugar, muchos sensores terminaban desechándose después de un solo uso, aunque técnicamente pudieran seguir funcionando. Además, muchos dispositivos solo ofrecían información al final del viaje, cuando ya no era posible prevenir la incidencia. Por último, las soluciones con comunicación en tiempo real resultaban demasiado caras para utilizarse de forma masiva en sectores como el agroalimentario.

Teniendo en cuenta estas limitaciones, CLCircular se desarrolló con una idea clara: unir monitorización en tiempo real, reutilización de sensores y logística inversa para reducir costes, desperdicio alimentario e impacto ambiental.

 

¿Cuáles fueron los principales desafíos que enfrentaste durante el desarrollo del proyecto?

El principal desafío ha sido hacer que la logística inversa funcione de forma eficiente en un entorno internacional. No basta con diseñar un sensor reutilizable: es necesario asegurar que ese sensor se recupera, se revisa, se reacondiciona y vuelve a utilizarse en otra operación con el menor coste y la menor pérdida posible. Esto requiere coordinar a muchos agentes: exportadores, importadores, receptores, hubs logísticos, equipos internos y proveedores. También exige saber dónde está cada sensor, en qué estado se encuentra, cuánto tarda en volver y qué puntos del proceso generan desviaciones.

A nivel tecnológico, otro reto importante ha sido evolucionar tanto el dispositivo como la plataforma. La solución ya operaba en el mercado, pero necesitaba una versión más escalable, con mejores funcionalidades, mayor automatización y una arquitectura preparada para soportar más volumen.

¿Qué tecnologías o metodologías innovadoras utilizaste?

El proyecto combina varias capas de innovación. Por un lado, utiliza sensores IoT reutilizables que registran datos de temperatura, humedad, impactos, apertura de puertas y geolocalización. Por otro lado, se apoya en una plataforma cloud desde la que se visualizan los viajes, se gestionan los datos y se generan alertas.

Durante el proyecto también se han desarrollado automatizaciones internas para gestionar mejor el ciclo de vida de los sensores: bajas automáticas, control de recuperación, integración con sistemas de gestión y análisis de datos. Además, se han generado diversos algoritmos basados en inteligencia artificial y machine learning para detectar eventos relevantes, como el cierre de puerta de un contenedor, el inicio y fin del trayecto, la estimación de llegada o el análisis del set-point de temperatura.

La innovación no está únicamente en el sensor o en la plataforma, sino en el modelo completo: datos en tiempo real, reutilización de dispositivos, logística inversa, automatización operativa y confidencialidad entre distintos clientes y viajes.

¿Qué resultados concretos ha logrado el proyecto hasta ahora?

El proyecto ha permitido completar las fases previstas: configuración de los procesos de logística inversa, desarrollo de nuevos dispositivos IoT, evolución de la plataforma, integración con procesos operativos internos, análisis de resultados y planificación comercial.

Entre los resultados más relevantes, se ha desarrollado una plataforma más preparada para escalar y una nueva generación de sensores diseñada para múltiples usos. También se ha avanzado en la automatización de procesos internos y en la gestión de la recuperación de dispositivos.

En un piloto con 1.077 sensores y dos clientes en Colombia y Ecuador, se alcanzó una tasa de recuperación del 89%, con un tiempo medio de recuperación de 76,5 días. Estos datos han permitido entender mejor dónde se producen las desviaciones y cómo optimizar el modelo de recuperación.

Además, se ha obtenido la patente en la Unión Europea, Estados Unidos, México y China.

¿Cómo ha mejorado el proyecto la eficiencia o sostenibilidad en el sector portuario?

CLCircular mejora la eficiencia en el sector portuario porque permite actuar antes de que los problemas escalen. Cuando una empresa dispone de datos en tiempo real, puede detectar una desviación de temperatura, una apertura de puerta o una incidencia durante el tránsito, no únicamente cuando el contenedor llega a destino. Esto cambia la forma de gestionar la cadena logística, ya que exportadores, importadores, operadores logísticos, aseguradoras y autoridades portuarias pueden tomar decisiones con información más precisa, reducir incertidumbre y evitar pérdidas o reclamaciones complejas.

En sostenibilidad, el impacto también es claro. Por un lado, la reutilización de sensores reduce residuos electrónicos frente a modelos basados en dispositivos de un solo uso. Por otro lado, el control de las condiciones de transporte ayuda a reducir pérdidas de alimentos y otros productos perecederos.

¿Crees que el proyecto tiene potencial para ser escalado o replicado en otros puertos o sectores?

Sí. Uno de los aprendizajes del proyecto es que el problema que resuelve CLCircular no está limitado a una ruta concreta ni a un único tipo de carga. La falta de visibilidad sobre la mercancía, la necesidad de trazabilidad, la gestión de incidencias, la seguridad y la reducción de pérdidas son retos comunes en muchos corredores logísticos y puertos internacionales.

Aunque la solución nace muy vinculada a productos perecederos y contenedores refrigerados, también puede aplicarse a otros sectores donde sea importante controlar las condiciones del transporte o la integridad de la carga. La nueva plataforma, los nuevos sensores y los procesos desarrollados en el marco de Ports 4.0 refuerzan precisamente esa capacidad de escalado, tanto en otros puertos como en otros mercados.

¿Qué consejo le darías a otros emprendedores o innovadores que están considerando participar en Ports 4.0?

Les diría que participen con una visión ambiciosa, pero muy conectada con problemas reales del sector. En logística portuaria no basta con tener una tecnología interesante; la solución tiene que funcionar en operaciones complejas, con muchos actores, rutas internacionales, restricciones regulatorias y necesidades muy concretas. También recomendaría aprovechar el proceso para escuchar al mercado, ordenar bien el proyecto y validar no solo la parte técnica, sino también la parte operativa y comercial.

En nuestro caso, Ports 4.0 ha sido una oportunidad para reforzar una solución que necesitaba evolucionar hacia mayores volúmenes y una operativa más compleja. Es una herramienta muy valiosa para transformar una propuesta prometedora en algo más sólido, escalable y preparado para generar impacto real.

¿Cómo crees que las subvenciones de Ports 4.0 han contribuido al éxito de tu proyecto?

Ports 4.0 ha sido un apoyo muy importante para acelerar el desarrollo de CLCircular y llevar la solución a un siguiente nivel. Gracias a esta ayuda se han podido abordar áreas clave para escalar el modelo: la automatización de la logística inversa, el rediseño de la plataforma, el desarrollo de nuevos sensores, la validación y certificación, la integración con sistemas internos y los primeros algoritmos para mejorar la eficiencia operativa.

También ha aportado visibilidad dentro del ecosistema logístico-portuario. Para una empresa como la nuestra, este apoyo ha sido especialmente valioso porque ha permitido consolidar una tecnología ya validada y prepararla para operar con mayor volumen, mayor automatización y mayor capacidad de escalado.

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